miércoles, 25 de junio de 2014


UN DIOS SIN LIMITES

Dios es Dios grande y sublime. Nada lo detiene. Nada lo limita. No lo puedes encerrar en una estructura religiosa, no se pliega a los requerimientos humanos.
Sin embargo su grandeza ha sido tan sublime que él mismo se ha puesto límites. Un límite es que no convive con el pecado.

Dios siempre nos sorprende y no le pide permiso a nadie para hacer su voluntad y ejecutar su soberanía. No lo detiene el tiempo, ni el espacio ni siquiera nuestras exigencias vanidosas. Sorpresivamente se acerca al hombre para rescatarlo y cambiarlo. Dios espera que aprendamos de él sepamos vivir en límites que él nos ha puesto mientras disfrutamos la relación directa con él como Dios sin límites.


“La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!

Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor,para gloria de Dios Padre”. Filipenses 2:6-11




sábado, 24 de mayo de 2014


 
Lo importante que es arrepentirse.

  El rostro del juez estaba tenso. También estaba tenso el rostro de todos los que se hallaban en ese tribunal.
Los catorce hombres y una mujer estaban acusados de espiar para países de occidente en Beirut, Líbano. El tribunal lo había convocado el Concilio Revolucionario Fatah. Y como todas esas quince personas se negaron a arrepentirse, el juez bajó el martillo, que era lo mismo que bajar el hacha: «Sean ejecutados, por no arrepentirse.»
  Este caso tiene características eternas porque todo pecado, todo delito, toda fechoría, toda maldad cometida por cualquier persona en cualquier parte del mundo, recibe disminución del castigo si hay arrepentimiento. Pero si no hay evidencia de arrepentimiento, no.
   El primer criminal que hubo en la tierra fue Caín, que mató a su hermano Abel. Con todo lo terrible que fue el crimen, Caín pudo haber recibido perdón si se hubiera arrepentido. Pero no se arrepintió, sino que le volvió la espalda a Dios, y se apartó de Dios para siempre.
Todo hombre, toda mujer, comete faltas más de una vez en la vida, a veces leves, a veces graves. Toda falta acarrea culpa. Y la culpa está ahí, pesando como plomo sobre el malhechor. Si la persona se arrepiente de lo que hizo, y pide perdón, lo recibe y siente la carga más ligera. De lo contrario, la carga se vuelve más pesada.
  Cuando un niño comete una falta grave, una travesura muy seria, el padre con severidad le dice: «Tienes que arrepentirte y no hacerlo más.» Pero ¿qué del padre o de la madre que cometen una falta peor? ¿No deben arrepentirse ellos también?
  El apóstol Pablo dice: Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios. (Romanos 2:5). Dios puede perdonar a cualquier pecador. Pero debe haber arrepentimiento profundo, y fe en Jesucristo, el Salvador de todos.


Que Dios le Bendiga,

martes, 22 de abril de 2014





Conociendo a Dios Personalmente

Sabía usted que Dios:
▲Quiere revelarse a nosotros.
▲Creó el mundo expresamente para tener una relación con nosotros.
▲Siempre quiere estar con nosotros más de lo que nosotros queremos estar con Él.
▲Sabe todo acerca de nosotros.
▲Piensa en nosotros todo el tiempo.

El Dios todopoderoso quien hizo todas y cada una de las cosas de este planeta lo hizo pensando en nosotros.
Sobre todas las cosas, Dios desea una relación contigo. Creó al mundo con un corazón rebosante, deseando estar y compartir con personas como tú y yo. Aunque parezca difícil de creer, el Dios Altísimo quien hizo cada una de las cosas en este planeta, lo hizo pensando en nosotros. Ésta es la sencilla verdad de la cual emanan todas las otras interpretaciones acerca de Dios
.
No aparecimos en la tierra por casualidad como el resultado de una coincidencia cósmica. El comienzo de nuestra raza no se desarrolló en un vacío de incertidumbre o en unos torbellinos vacíos de partículas que llegaron al azar. Más bien, somos la culminación del trabajo creativo e intencional hecho por la mano de Dios. Su propósito para con nosotros siempre ha sido el mismo: revelarse a nosotros y amarnos. Anhela que lo conozcamos cada vez mejor. Y eso explica todo lo demás que Él hace.

Muchas personas asumen que, en vista de que Dios es tan grande y santo, ¡deberían permanecer lejos de Él! Sin embargo, Dios se nos revela en la Biblia como un Dios que anhela tenernos a Su lado. Él quiere hablar con nosotros, expresarnos Su amor y hacer planes con nosotros. Él piensa en nosotros, nos recuerda y nos hace promesas, y quiere que nosotros hagamos lo mismo con Él.

Él hace muchas cosas iguales a las que nosotros hacemos, excepto una: ¡Nunca se equivoca!
Salmo 86:8-10”Señor, ninguno hay como tú entre los dioses  ni obras que igualen tus obras. Todas las naciones que hiciste vendrán y adoraran, delante de Ti, Señor, y glorificaran Tu nombre, porque Tu eres grande y hacedor de maravillas; solo Tu eres Dios.

Que Dios le Bendiga.